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Con el condicionamiento instrumental se rompe con la vieja escuela de imposición, donde como alfas, se establece el dominio del jefe de la manada, sometiendo al animal, con moldeamiento físico, a una rutina de entrenamiento en el que se llegan a los resultados por medio de la aversión, no es regla general, hay muchos entrenadores que no someten duramente al animal, pero en el junto, sobre todo se usa la correa, enseñándole al perro el paso adecuado. El sentado, alzando la correa (apretando el collar de castigo) y sentando al perro, o en el mejor de los casos, empujándolo de la grupa hacia abajo (sin contar con el echado).
Con el clicker y target, no solo se simplifica esto, al perro se le enseña en su propio lenguaje, lo que queremos de él, simple y clara mente le comunicas al animal, con lenguaje corporal (señas), el perro entiende y se refuerza cada vez más, con premios y marcas.
El manejo del clicker, tiene tres etapas:
Fijar conceptos, la enseñanza de comandos básicos, empezando por el llamado y el toque del target, en un lugar tranquilo y familiar para el perro. De preferencia dentro del domicilio, o escuela, (después de a verse ambientado).
Trascender distracciones, (gente, calle, trafico, perros) implantando al mismo tiempo con repeticiones lo ya aprendido, (usando el target en la calle se reducen mucho las distracciones en el aprendizaje).
Independizar del premio y marca, esta es la parte más simple y la más desconocida, pues es donde el secreto del condicionamiento instrumental, se aparta de cualquier adiestramiento y justifica, con respuestas arriba de un 90% de efectividad, la diferencia de un adiestramiento en positivo, conservando sobre todo, el temperamento del animal intacto. jorge alzaga ubeda. |