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De Ceniza Humana A Diamante
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Modificada el 26/04/2008

 

Los diamantes han sido desde siempre el símbolo de la eternidad, el recuerdo y el amor

 

 

 

 

La obtención de diamantes a través

de ceniza humana

Las cuatro religiones monoteístas interpretan de forma muy distinta la incineración de un cadáver. Mientras la tradición musulmana y judía exigen el entierro, las Iglesias católicas y protestantes permiten la cremación individual de los muertos. Pero esta forma de última despedida, muy extendida hoy en el mundo occidental, ha pasado a otro nivel. En Suiza es ahora posible obtener diamantes de las cenizas de los seres queridos. Esto no es un cuento científico, sino la realidad. Cada vez son más las personas que quieren convertirse en diamantes en el momento que la muerte llama a sus puertas.

snc investigación/ zafer sayar

snc español/ miguel otero

El negocio de las cremaciones y los diamantes se fraguó en las mentes de dos emprendedores suizos. Veit Brimer, de 38 años de edad, y su socio Rinaldo Willy, de tan sólo 24 años, iniciaron el exitoso y lucrativo descubrimiento con una discusión sobre cómo el entierro tradicional estaba dejando paso en Suiza a la incineración de los cadáveres. Europa había eliminado por un tiempo la cremación de los cuerpos, que se había practicado durante muchos siglos, pero a finales del siglo XIX esta práctica volvió a resurgir. Suiza fue uno de los países pioneros en este sentido. En 1889 se abrió el tercer crematorio de Europa en Zúrich. Casi un siglo más tarde, después, en 1969, la Iglesia Católica aprobó oficialmente la exhumación de los cuerpos, callando así las voces cristianas discordantes que se oponían a este ritual. A partir de ese momento cada fiel podía decidir por su cuenta el futuro de su cuerpo y a consecuencia de ello creció enormemente la práctica de las cremaciones.

La pregunta que surgió en la discusión de los emprendedores fue si no se podría reciclar la ceniza de diferentes maneras. Los parientes de la difunta o del difunto podrían, en vez de ir a rezar a la tumba, esparcir la ceniza en el jardín de la familia o conservar los "restos" del ser querido en una caja de madera preciosa en algún rincón místico de la casa. Así, Brimer y Willy, divagando sobre este asunto, llegaron a la idea de que se podría usar la ceniza para fabricar diamantes, y que esta práctica se podría covertir, con el tiempo, en tradición.

De la ceniza al diamante

Sí, no es una tontería, con la tecnonología de hoy en día es posible convertir la ceniza de un cadáver en un diamante. Los emprendedores suizos Willy y Brimer saben bastante sobre física, química y anatomía y, según ellos, la composición del agua después de la cremación es muy similar a la que se obtiene en la creación de diamantes. El diamante es en sí un elemento de la ceniza, así como el vapor y el hielo son elementos del agua.

Los dos jóvenes se dieron cuenta desde el inicio que su idea prometía. Desde un punto de vista psicológico, la urna es un recuerdo para los familiares, pero la imagen de la misma es fría y distante. Aunque se hayan vivido momentos excepcionales con el difunto, la primera impresión, al mirar la caja, es siempre de luto. Con los diamantes, sin embargo es distinto. Con cada leve movimiento de la piedra aparece una nueva luz. No en vano se considera a los diamantes el símbolo de la eternidad, el recuerdo y el amor.

Una tecnología posible, pero muy costosa

Willy y Brimer no sólo se convencieron rápidamente de las ventajas del diamante frente a la ceniza en la urna, sino que también se enteraron de las posibilidades que ofrece la teconología. El primer diamante artificial se creó en unos laboratorios estadounidenses allá por 1955. El modelo, fabricado a través de la cristalización de carbono, ha sido de gran utilidad, por su dureza, para los instrumentos perforadores de los dentistas o para limar herramientas, pero nunca se ha considerado una piedra preciosa. Las diferencias en calidad también se pueden apreciar en la naturaleza. Algunos tipos de diamantes son idóneos para la industria, otros, en cambio, son más adecuados para los joyeros. En los laboratorios de los Estados Unidos se creó en 1970 un tipo de diamante que cumple todas las cualidades de una piedra preciosa. El único problema es que los costes de la fabricación superan los relativos a la obtención de las piedras por el método natural.

En Rusia se obtiene la presión necesaria

Afortunadamente, un instituto científico de Moscú ha sido capaz de crear un programa alternativo para la creación de diamantes. Sin este descubrimiento, la idea de Willy y Brimer no podría llevarse a cabo con tanta rapidez.

En Moscú se han logrado conseguir los niveles necesarios de presión y tempertura a un precio reducido. En este caso, el elemento prioritario es la presión, no la temperatura. Donde hizo falta, se limpió el carbono de todas las sustancias químicas inorgánicas y después se sometió, durante dos semanas, a una temperatura de 1.500 grados celsius y a una presión de 60.000 unidades. Ésta es la misma presión que cabría esperar en el oceano a 600 kilómetros de profundidad, estando el punto más profundo de la tierra a 10.000 metros por debajo del nivel del mar. A través de este proceso de compresión, que viene realizado por una maquina que parece una nevera, se logra cristalizar el carbono.

El diamante que se obtiene tiene todas las cualidades de una piedra preciosa, aunque se puede notar cierta diferencia con las piedras naturales y por eso su precio en el mercado es más reducido. Los expertos en diamantes puede que no observen ninguna diferencia entre las piedras artificiales y las naturales, pero los laboratorios han constatado tales defectos. Si bien el proceso de elaboración de diamantes se ha visto reducido aún más en los Estados Unidos en los últimos años, las investigaciones realizadas en Moscú confirman que los diamantes fabricados artificialmente nunca podrán ser comparados con los diamantes naturales, pero eso poco le ha importado a nuestros dos emprendedores suizos que tienen una visión mucho más comercial del asunto.

Diamantes de un quilate

En el argot de los joyeros un quilate corresponde a una piedra de un quinto de gramo de peso y con un diámetro de aproximádamente 6 milimetros. Un quilate, de esta forma, no tiene más volumen que un guisante. Dicho esto, con la teconología de Moscú,. los dos jóvenes suizos son capaces de fabricar diamantes de 0.5 a 1 quilate. Las posibilidades son múltiples. Con un labotratorio sencillo y un equipo que no tiene más que un metro y medio de altura se pueden hacer virguerías. Cuando los clientes llegan con la ceniza de sus seres queridos al mostrador de la empresa de Willy y Brimer se encuentran con una lista completa de diferentes modalidades de diamantes.

Convertirse en diamante después de la muerte: ¿como anillo o incrustado en un zócalo?

Gracias a los distintos modelos prediseñados, los clientes pueden elegir de qué forma y qué tamaño debe tener el diamante. La empresa ofrece además varias formas de usar y conservar el diamante. Un ejemplo sería incrustar el diamante en un zócalo de gránito y colocar éste en un lugar apropiado. Con esta opción la persona difunta seguiría teniendo su lugar en la casa. Los diamantes también se pueden moldear para un anillo o un collar, todo según el gusto del cliente. Cualquier forma es posible, sólo hay que utilizar la imaginación. La idea de llevar un anillo con un diamante que ha sido creado con las cenizas del compañero sentimental en principio tiene un enorme potencial, pero sólo faltaba saber si la idea iba a ser aceptada desde el punto de vista religioso, y aquí Willy y Brimer tenían sus dudas.

Las Iglesias dan la luz verde

La tradición musulmana y judía, salvo excepciones, no permiten la cremación de los difuntos. Los cadáveres deben ser enterrados y dejados en las manos de la naturaleza. Brimer y Willy sabían desde el primer momento que no podían contar con el beneplacito de estas dos comunidades, pero su interés estaba en la Iglesia Católica y la Protestante.

La Iglesia Católica acepta desde 1963 las cremaciones, aunque en ninguna parte está escrito que "puedes hacer un anillo de las cenizas de tu abuela". Cuando el tema de los diamantes de ceniza llegó a la opinión pública, los sacerdotes cristianos no se pronunciaron sobre el asunto, aunque su silencio no duró mucho. Después de intensas deliberaciones, la postura oficial de las dos iglesias cristianas es que no se oponen a esta práctica. La conversión de las cenizas de un ser querido en un diamante no debe considerarse un pecado y debe ser una libre decisión del fiel. La práctica no ha sido condenada, pero los sacerdotes han mostrado sus dudas sobre si el procedimiento es el más adecuado.

Un inicio espectacular

Los emprendedores suizos recibieron esta noticia con enorme satisfacción y comenzaron a centrarse en el trabajo. El viento estaba a su favor. Los medios de comunicación se encargaron de airear la noticia e incluso antes de ofrecer los servicios ya eran conocidos. No hizo falta ni tan siquiera realizar una campaña de promoción. Miles de personas que quieren convertirse en diamante despues de la muerte o quieren recordar a sus seres amados a través de una piedra preciosa entran en la página web de la empresa y establecen el contacto con Willy y Brimer directamente.

¿En cuánto tiempo y por qué precio se consigue el diamante?

La empresa encargada de producir diamantes de cenizas de seres humanos se llama "Algordanza" y ha abierto sus oficinas en julio de 2004. El precio y el tiempo de producción dependen del tamaño y la calidad de la piedra. Un diamante de medio (0,5) quilate, es decir del tamaño de un guisante, cuesta cerca de 6.000 francos y es la oferta más económica. Después, si se quiere una piedra más gruesa, hay que pagar más. Aunque el diámetro del diamante nunca superará los 6 milimetros porque la teconología no permite fabricar diamantes más grandes.

¿Qué porcentaje del diamante corresponde al cuerpo del difunto?

Por ahora los crematorios queman a los difuntos vestidos y en una caja de madera. El diamante que se extrae de las cenizas está hecho en gran parte del cuerpo del fallecido, pero siempre quedan restos de ropa y madera. Para los dos emprendedores, "los clientes son los responsables de la ceniza". En sí, el "diamante puro" sólo sería posible si se quema el cadáver sin la ropa y la caja, pero que los crematorios ofrezcan en el futuro este servicio aún no está nada claro.

 

Amore Joyas

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Palabras Clave: Diamante | Cremacion | Anillo De Compromiso | Anillo | Diamantes
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