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Cómo crece un cristal de Cuarzo.
Por el efecto de la erosión, el agua va desgastando las rocas hasta convertirlas en arena, pero esta erosión tiene un límite ya que la sílice, que es la arena propiamente dicha, no llega a ser destruida completamente, por eso hay arena en las playas. Este efecto de erosión del agua sobre la roca se produce en la superficie, sin embargo en el interior de la tierra el efecto del agua sobre la roca es diferente puesto que hay mucha presión y mucho calor.
Cuando el calor y la presión son enormes, la sílice llega a hacerse liquido y empieza a crecer literalmente en forma de capas, las cuales son muy evidentes en algunos cristales de Cuarzo. A la vez en esta estructura cristalina se van ordenando sus moléculas alrededor de un punto determinado que deriva en un punto de fuerza o ápice, esto constituye el mismo movimiento en espiral que posee el ADN y también el mismo movimiento que posee una galaxia.
El ápice es el punto donde confluyen las caras del cristal, este vértice es el de mayor poder energético de un cristal de Cuarzo. La estructura terminal o final de un cristal adquiere la forma cuando se da la circunstancia de que en ese espacio o superficie encuentra un hueco para crecer hacia arriba.
Cuando no hay espacio tenemos las drusas de cristales uniformes y cuando si hay espacio una o más partes de la estructura se disparan hacia arriba e incluso en ocasiones hacia ambos lados como veremos en los cristales de doble terminación. Estos cristales son muchísimo más potentes y poseen unas propiedades determinadas. Este proceso de crecimiento de un cristal puede durar miles de años o producirse en unos segundos bajo determinadas condiciones.
Por lo tanto veremos que cada cristal punta de Cuarzo ha pasado por un proceso de crecimiento en el que una fuerza ha hecho posible que sus átomos hayan sido ordenados perfectamente y hayan crecido dando lugar a una estructura cristalina de caras reunidas en un sólo ápice.
Esta fuerza de origen contenida dentro de un cristal de Cuarzo es la vida o espíritu del cristal. Esta fuerza o vida pulsa dentro del cristal, en cada cristal es único, al igual que el ser humano es una especie única, pero no hay una persona idéntica a otra, de la misma manera no hay un cristal de Cuarzo idéntico a otro. Es con este espíritu, vida, energía, esencia de luz consciente o como quiera llamarse, que entramos en comunicación cuando trabajamos con un cristal de Cuarzo.
Ahora podemos tener claro que los cristales de Cuarzo son seres en evolución, que su energía es consciente y que pertenecen a otra forma de vida no pensante con raciocinio pero sí con conciencia.
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