1) Lávelos con jabón de cocina, tallando con cepillo de cerda dura natural o de plástico hasta que al enjuagar el agua quede clara.
2) Póngalos a secar en una corriente de aire.
3) Cuando estén totalmente secos, coloque en el molcajete un puño de grano duro como arroz o maíz enteros.
4) Muela con fuerza el grano con el tejolote, para que se desprenda la piedra que no este adherida firmemente al molcajete o al tecolote.
5) Repita este proceso 2 ó 3 veces, hasta que haya desaparecido la piedra floja.
6) Repita el lavado como se indica en el punto 1.