El control de la Frecuencia Cardíaca es una forma de dato de biorrespuesta: sabemos qué está pasando dentro de nuestro cuerpo.
Aunque existen muchas pistas subjetivas que nos permiten saber cómo está reaccionando nuestro cuerpo durante el ejercicio (esfuerzo percibido, ritmo de la respiración, sensaciones físicas), ninguna es tan fiable como la medición de la Frecuencia Cardíaca. Es objetivo y le afectan los factores tanto internos como externos, lo que significa que le da una medición fiable del estado físico.
Mediante la medición exacta de la Frecuencia Cardíaca, el control del ritmo cardíaco le proporciona una ventana fisiológica a la respuesta del cuerpo a los cambios que se producen en la actividad física en cada momento.
Corazón sano gracias al ejercicio
El sistema cardiovascular realiza varias funciones importantes en el cuerpo.
Por ejemplo, suministra oxígeno y nutrientes a todas las células del organismo y retira el dióxido de carbono y los productos de desecho metabólico de las células. El sistema cardiovascular tiene tres componentes:
El corazón es la bomba que lleva la sangre desde los pulmones (el lugar en donde se toma oxígeno) hasta los músculos (que utilizan el oxígeno como combustible) y la devuelve de nuevo a los pulmones. Cuanto más intenso es el ejercicio físico, más combustible necesitan los músculos y más tiene que trabajar el corazón para bombear sangre llena de oxígeno a los músculos.
A medida que mejora la condición física, el corazón es capaz de bombear más sangre en cada latido. Por lo tanto, no tiene que bombear con tanta frecuencia para llevar el oxígeno necesario a los músculos, con lo que disminuyen tanto la frecuencia cardíaca en reposo como la frecuencia cardíaca durante el ejercicio (a un determinado nivel de esfuerzo).
La frecuencia cardíaca es uno de los parámetros cardiovasculares más sencillos e informativos. Cuando empieza el entrenamiento, la frecuencia cardíaca aumenta rápidamente en proporción a la intensidad del ejercicio. En los productos Polar, el transmisor de la correa detecta el electrocardiograma (ECG), es decir, la señal eléctrica que genera el corazón. El transmisor envía una señal electromagnética a la unidad de pulsera Polar, que muestra información acerca de la frecuencia cardíaca. |