¿Cuántas veces un aroma nos ha traído el recuerdo de alguna
persona o de una época pasada de nuestra vida? Esto porque de los sentidos, el
olfato es el que se caracteriza por ser el más rápido en poner a funcionar
nuestro cerebro, transportándonos a un mundo de emociones.
Todo tiene su historia
Desde el inicio de la humanidad, el perfume nos ha acompañado. Ha
servido de trueque, de protección contra enfermedades, de poción mágica o de
mensaje amoroso. En fin, el perfume es, en cada época, el testigo de una
sociedad.
En las antiguas civilizaciones, desde Egipto hasta Grecia, el
perfume no existía como tal. Flores, plantas aromáticas y resinas eran materias
primas que se dedicaban al culto de los dioses. Poco a poco, el uso de
sustancias odoríferas se intensificó y los soportes conocieron una rápida
evolución: fumigaciones, aceites, ungüentos, licores fermentados, etc.
Ricos y pobres las utilizaban con deseo de acercarse a lo divino,
pues, creencias egipcias, definen que el perfume exalta la belleza y el poder
de los dioses.
En la Edad Media, las plantas solían proteger contra las
epidemias, mientras que los perfumes llegados del Oriente se mezclaban con los
placeres sexuales, y el uso del perfume acompañaba el nacimiento del arte de
vivir.
En el renacimiento, reinas y cortesanas se peleaban por las
recetas que los primeros químicos italianos descubrían de las materias primas
de Asia y América, ellas rivalizaban con secretos de belleza y con venenos.
Luego, al llegar de España e Italia, los perfumistas extranjeros
se instalaron en París y los guantes perfumados invadieron Francia gracias a
las materias primas que los grandes exploradores como Cristóbal Colón y Vasco
da Gama, llevaban de América e India, como la vainilla, tabaco y clavo de olor.
En el siglo de las luces entre 1700 y 1789, los peinados, aceites
y perfumes siguen con afectación las normas de seducción y descubren la tiranía
de la moda, haciendo que la corte de Luis XV sea bautizada como "la corte
perfumada" y el uso de un perfume por día sea la moda.
En la época de Napoleón (1860), los higienistas ingleses
consiguieron poner de moda los baños perfumados y era común ver a las personas
con un pañuelo de olor en la mano.
A finales del siglo XIX se organiza, para las mujeres de la
burguesía, el comercio y la industria de los perfumes. Nacen los primeros
productos de síntesis.
Después de un entusiasmo breve y excesivo por el vetiver y el
pachuli en el segundo Imperio, la segunda mitad del siglo XIX se caracteriza
por el triunfo de la burguesía y el nacimiento del buen gusto olfativo. El
comercio de lujo se instala, la perfumería se define poco a poco como un
verdadero arte. Heliotropina, vainillina, ionona y primeros aldehídos.
La química de síntesis con sus notas inéditas provoca una
revolución olfativa. Ha nacido la perfumería moderna.
En 1900, estamos en la "Belle Epoque", el perfume se
convierte en un producto de lujo, tomando nombre y envase especial.
La gente se entusiasma por el "Art Nouveau". Para los
perfumes, Coty, creador vanguardista asocia sus talentos con los de Lalique y
convierte el perfume en un verdadero producto de lujo. En la alta costura:
Poiret crea la nueva silueta de la mujer.
En Estados Unidos empieza el mercado de la belleza con las
primeras casas dedicadas a la belleza y a los cosméticos de Elizabeth Arden y
de Helena Rubinstein. Se dedicarán al perfume mucho más tarde.
En 1930 la alta costura y los perfumes se asocian después de la
guerra: ambos componen para la mujer un modelo de seducción inspirado de
Hollywood. Después de la guerra Christian Dior lanza el New Look que inicia los
nuevos tiempos. El sumario de Marie Claire, primera revista femenina popular,
anuncia moda, belleza, folletín y consultorio sentimental. Los costureros
imponen las fragancias con carácter: cada uno con su estilo, se lleva el
perfume de alta costura para singularizarse.
En 1950 nace el "eau de toilette" y se posesiona
convirtiéndose en una necesidad de uso diario. Se crean los perfumes
masculinos. Lavanda y vetiver dan lugar a una elegancia discreta y acompañan al
hombre que se afeita. ¡Se nota la influencia americana!.
En los años 60 celebran el pleno empleo y el crecimiento
económico. El movimiento Hippy nacido en San Francisco se extiende a Europa y
se vuelven a descubrir el cuerpo y la sensualidad. Llegó la hora de la
liberación sexual. "Haz el amor no la guerra". El pachuli invade las
calles pero las casas de alta costura no hacen caso. Aparecen las aguas frescas
para cumplir con un deseo de suavidad o quizás como rechazo del perfume
Los años 70 ven emerger estilos de vida contrastados. Para los
perfumes pasa lo mismo, lo importante está en el mensaje que lleva. En Francia
como en Estados Unidos nacen los perfumes conceptuales que seducen a la mujer
sofisticada y provocadora o natural y romántica. Los que no han captado la
tendencia, no se mantienen. Después de las "eaux de toilette",
verdaderos perfumes masculinos aparecen en el mercado; el hombre disocia
definitivamente perfumarse y afeitarse.
En los 80 el perfume masculino exalta el cuerpo del hombre, frente
a los elementos naturales. Las mujeres marcan el territorio de sus conquistas
profesionales luciendo chaquetas de hombreras anchas y fragancias fuertes, casi
agobiantes. Venidas de Estados Unidos, las fragancias afrutadas ofrecen un nuevo
tipo de perfume para hombres y mujeres.
En los 90 Algunos perfumes intentan tranquilizar con fragancias de
vuelta a la infancia. Asocian dulzura del gusto y del olor: vainilla, caramelo,
leche...El hombre se abre al mundo de las emociones, se perfuma para seducir.
Perfumes marinos, acuáticos, vegetales y naturales para volver hacia lo
esencial; la tierra, el fuego, el agua y el viento.
Poco a poco la publicidad impuso las normas de la elegancia, que
se siguieron al pie de la letra y, los gustos olfativos fueron hacia perfumes
más refinados que asentaron la fortuna de las primeras grandes casas parisinas.
Tradición
Ahora los perfumes se han vuelto parte de nuestras vidas, hombres
y mujeres tienen una marca favorita y un aroma que les encanta, desde los más
clásicos hasta los últimos lanzamientos de las casas que han logrado
posesionarse rápidamente en el mercado.
Algunos perfumes como el Nina Ricci o el inconfundible Chanel N°
5, son clásicos de la perfumería a nivel mundial y, consentidos por varias mujeres
que los han convertido en su sello personal.
Las jóvenes en cambio, se inclinan por los aromas más frescos y
cítricos, como los de la línea de Calvin Klein o Hugo Boss, o simplemente
"se van por el que está de moda".
Mucho tiene que ver el tipo de persona con el perfume, es decir:
que el perfume que en alguien huele bien no lo puede ser en otra persona debido
a que cada persona tiene un ph distinto al momento de transpirar.
Elaboración
Los aromas para crear un perfume, se los extrae por diferentes
tipos de procesos ya sean estos químicos o mecánicos.
El más utilizado actualmente es el químico, ya sea por destilación
o por extracción de aromas por medio de solventes. Normalmente los elaboradores
de esencias o aromas tienen distintos métodos de trabajo. Por ejemplo, los que
encontramos las islas de los centros comerciales, tienen sus propias
maquinarias de elaboración, ya que no es difícil obtener una esencia, la manera
más sencilla es por destilación, consta de un equipo de destilación controlada por
temperatura, y la materia prima que puede ser de un árbol de pino (en
pedacitos) o flores, previamente maceradas con alcohol por un tiempo
determinado. Estos aromas son diluidos en alcohol etílico, agua, colorantes,
propilenglicol o también glicerina que son compuestos que ayudan a la
humectación de la piel y fijación del perfume
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