Durante muchos años, los coleccionistas han estado a la cacería de los juguetes de lamina de casi todas las épocas, pero en esa búsqueda han llegado al pago exorbitante de los precios con tal de tener en sus colecciones; esto ha originado que en los bazares y tianguis de antigüedades y juguetes, se manifieste una nueva y a la vez vieja forma de robo al coleccionista asiduo a estos lugares, al que se denomina el "coyote" o en su versión mas vulgar el "pasador" el cual es un individuo que mantiene ciertas piezas de colección en cualquier tipo de estado físico que son entregadas por uno o varios vendedores poco faltos de ética; colocándose estratégicamente en las zonas cercanas a los puestos de quienes acostumbran a vender estas piezas.
El coyote trabaja de la siguiente forma: exhibe los juguetes o artículos a un precio exagerado y cada vez que preguntan por alguna pieza indica que ya esta apartada o vendida al precio mencionado, acompañándose de "paleros" que disimulan cierto interés o supuestamente conocen a un posible comprador, dando a entender al interesado que es posible deshacer la venta si aumenta el coleccionista el precio base de venta como una especie de subasta: Esto siempre funciona para quien apasionado y compulsivo por la colección incrementa entre un 25 a un 50 % el precio base y en ocasiones han ofrecido hasta un 100% sobre el precio base. Esto genera que se presente una inflación exagerada a los juguetes o coleccionables que se venden en el comercio informal. Posteriormente a la venta el comprador se ha dado cuenta que pago un precio desorbitante por una pieza que no lo valía o que podría haber conseguido mas económica.
El coyote termina su operación de venta y claro como siempre se deslinda de la responsabilidad de lo que ha vendido, las piezas que no tuvo oportunidad de colocar se pasan al dueño original y quedan a la venta a precios ridículamente bajos, ya que fue expuesta a precio alto en anterior ocasión. El comprador queda sorprendido en su siguiente visita del precio que tiene el coleccionadle y se da de topes ya que de seguro fue lo mismo que hubiera costado de no haberse "encajado" y "aferrado" con lo que compro.
Aquí la solución básica es, que al asistir a un bazar o tianguis, sea acompañado por una persona que no conozcan los vendedores y que sea su intermediario y que este acompañante pregunte por el articulo deseado y posterior usted lo haga, verificando que el precio es correcto y que no sea "amañado" por el coyote que ya lo conoce por sus constante asistencia a los sitios de venta.
Deseo que sea de utilidad esta guía para los interesados en los coleccionables de lámina y antigüedades. Tengan la razón de que NO todos los vendedores son tranzas, mañosos o pasadores, ya que en la razón de la dificultad de conseguir algo este el precio de ofrecerlo pero que esto sea directo y con un precio que sea atractivo y que genere la ganancia al vendedor y el gusta de adquirir del comprador.
Recuerden que en establecimientos formales no existe esta forma de "trabajar" ya que ellos llevan un registro y un control de cada pieza; amen que pueden llegar a ser altos los precios, existe una garantía de la originalidad de las partes y de la pieza en completo o en caso mas especifico que no este boletinanda como "extraviada" (caso que raramente se presenta, pero que no queda eximida de que pase) |