GLOSARIO DE TÉRMINOS DEL GRABADO (Selección)
Fuente: Diccionario del dibujo y la Estampa de la Calcografía Nacional, Real Academia de San Fernando, Madrid, España, 1996.
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Lámina: Plancha de metal de espesor proporcional a su superficie y formato rectangular o cuadrado, grabada con el fin de ser estampada. El más común y noble de los metales empleado en grabado calcográfico es el cobre, aunque a partir del siglo XIX comienza a trabajarse sobre las láminas de acero y más recientemente de cinc. Al grabador le correspondía la tarea de preparar la lámina antes de ser grabada. Para ello batía el metal de cobre en frío hasta conseguir una plancha delgada cuya superficie debía pulirse para eliminar las señales del martillo. Téngase en cuenta que cualquier hendidura o hueco no deseado en el metal retendrá tinta durante la estampación, pudiendo estropear el trabajo. La operación de pulido se realizaba colocando la lámina sobre una tabla y frotándola sucesivamente con piedra de afilar, piedra pómez y carbón de haya para terminar pasando el bruñidor. Llegado a este punto solo faltaba redondear las esquinas y matar en bisel los lados, con objeto de que los bordes del metal no fueran cortantes para no romper el papel en la estampación.
Dentro del vocabulario técnico de la estampa, lámina es uno de los términos de significado más debatido y de aplicación más controvertida atendiendo a las fuentes, en todos los tratados y manuales en español anteriores al siglo XIX, así como en la documentación de archivo correspondiente al mismo período, la palabra lámina aparece reseñada en el sentido y con el significado descritos (Ceán afirma: ? entre los grabadores en dulce, lámina es una plancha de cobre lisa y pulimentada, en las que graban o abren con punta o buril las figuras que quieren representar en la estampa?). Hay que admitir, sin embargo, que entre los artistas contemporáneos dicho concepto de lámina está en desuso. Los grabadores actuales prefieren la palabra plancha y, en general se emplea lámina para referirse a la estampa. Pero, aunque pueda admitirse plancha en lugar de lámina nada justifica su empleo en el sentido de estampa ni de ningún tipo de ilustración.)
Lámina cansada: La estampación prolongada de una lámina termina desgastando su superficie eliminando la sutileza de los contrastes y la intensidad de las tallas. En estos casos se dice que la lámina está cansada. Ciertas técnicas de grabado calcográfico resisten un número menor de estampaciones que otras. El caso límite es el de la punta seca. Una lámina grabada en punta seca sin acerar o cromar, puede estar cansada a partir de los treinta ejemplares.
Lápiz litográfico: Lápiz graso adecuado para dibujar sobre piedras litográficas o planchas de aluminio o cinc, cuyos ingredientes básicos son los mismos que componen la tinta litográfica, a saber, negro de humo, cera blanca, sebo, pasta de jabón, goma de laca y salitre. De hecho el lápiz litográfico se obtiene de la misma tinta empleada para dibujar la piedra a pluma o pincel, dejándola secar y fragmentándola en porciones o barras de sección elíptica cuya dureza es por lo general escasa y grande la dificultad para afilarlas.
Linografía: Técnica de grabado sobre una plancha de linóleo con instrumentos cortantes. El principio en que se basa la linografía es el mismo del grabado del grabado en madera a la fibra por lo que puede considerarse como un procedimiento derivado de aquél. Consiste, en definitiva, en grabar en relieve una imagen rebajando los blancos con cuchillas y gubias de diferente sección . Como sucede en el caso de la entalladura, también de la xilografía, el método de impresión correspondiente a esta técnica es el de la estampación en relieve. Obviamente, la naturaleza del soporte condiciona el tipo de imagen creada por el artista, quien debe saber aprovechar las características expresivas de la materia, y así, en la medida en que el linóleo absorbe bien la tinta, creando masas compactas en la estampa, es adecuado para trabajar mediante tallas anchas y amplias superficies de color.
La técnica de la linográfia se desarrolló a comienzos del siglo XX. Artistas como Matisse y, sobre todo Picasso obtuvieron excelentes estampas en colores planos utilizando diferentes planchas de linóleo. Es justo destacar también el extraordinario dominio técnico alcanzado por la escuela de grabadores en linóleo gallegos de la primera mitad de siglo.
Linóleo: Material flexible, impermeable, ligero y fácil de cortar empleado como soporte en la técnica de la linografía. Básicamente es una pasta de aceite de linaza cocido, resinas de pino, corcho en polvo e ingredientes colorantes prensada y laminada sobre tela de yute. Debido a que el linóleo es una matriz sobre la que se graba y no un procedimiento propiamente dicho, no es correcto usar por metonimia este término para referirse la técnica. Tal argumento, perfectamente asumido por lo que respecta a otros soportes como lámina, taco, piedra litográfica o pantalla serigráfica, ninguno de los cuales designa a la técnica con la que se asocian, no encuentra igual respuesta en el caso de la linografía. En efecto, el uso impropio del término linóleo aplicado al procedimiento se encuentra muy extendido en la catalogación de estampas.
Litografía: El soporte sobre el que interviene el artista litógrafo en este procedimiento es una piedra calcárea, porosa, que tiene la capacidad de absorber tanto la grasa como el agua. Sirviéndose de un lápiz o de tinta de composición grasa, el artista efectúa un dibujo sobre la piedra una vez que su superficie ha sido convenientemente pulimentada y graneada o bruñida. La tinta o el polvo de lápiz graso penetra en los poros de la piedra que coinciden con la zona dibujada. Si la superficie de la piedra se moja el agua penetrará en los poros libres y será expulsada de los ocupados por la tinta debido al rechazo natural que existe entre el agua y la grasa. Por su naturaleza el agua y la grasa se repelen, no se mezclan. Mediante un procedimiento químico conocido con el nombre de acidulación, se aplica sobre la piedra una capa de ácido nítrico mezclada con goma arábiga que permite fijar la zona dibujada y limpiar de grasa los poros de la zona libre, haciéndola más receptiva al agua. Para estampar el dibujo de la piedra basta humedecer ésta y a continuación pasar un rodillo empapado en tinta grasa. La tinta solo penetrará en los poros ocupados anteriormente por el dibujo y será repelida de los poros donde esté el agua. La estampación litográfica es plana ya que la tinta se deposita en la superficie de la piedra, superficie que no ha sido rebaja en las zonas blancas ni tampoco incidida con instrumento alguno.
El mismo proceso puede ser aplicado sobre otros tipos de soportes, en particular, planchas metálicas de cinc ? cincografía ? o aluminio ? algrafía -.
El descubrimiento de la técnica se debe a Alois Senefelder, quien en los años finales del siglo XVIII obtuvo las primeras estampas litográficas. Al fin se disponía de un procedimiento gráfico en el que la única persona que necesitaba un adiestramiento técnico era el estampador, pues cualquiera capaz de hacer dibujos con el lápiz o la pluma podía realizar una litografía con su ayuda. Dando por supuesta la habilidad del dibujante nadie necesitaba estudiar el manejo de un sistema de rayado complicado, como el que se derivaba de la teoría de trazos que durante más de dos siglos había caracterizado a la talla dulce para conseguir una superficie de estampación. Ni siquiera era necesario que el dibujante autor de la litografía fuera al establecimiento litográfico, ni que hubiera visto una de las piedras utilizadas al efecto, pues podía dibujar, según prefiriera, sobre la piedra o sobre un papel autográfico con lápiz, pluma o pincel con la única condición de emplear sustancias grasas. |