Para realizar un entrenamiento y unos ejercicios efectivos, es preciso saber con qué frecuencia e intensidad se debe entrenar. En su forma más básica, un monitor de frecuencia cardiaca es como un cuentarrevoluciones para el cuerpo, que le proporciona una medición precisa de la intensidad del ejercicio. Intensidades diferentes aportan ventajas diferentes, y el seguimiento de un programa bien equilibrado aportará mayores mejoras en un período de tiempo más corto. Tanto si tiene pensado competir en un campeonato mundial como si sólo pretende mantener un nivel básico de salud y condición física, la información personal y exclusiva que proporciona el monitor de frecuencia cardiaca le ayudará a sacar el máximo partido a sus esfuerzos, a mantener ese camino y a seguir motivado.
Aunque los principios del entrenamiento basado en la frecuencia cardiaca pueden no haber cambiado desde 1982, cuando Polar presentó el primer monitor de frecuencia cardiaca inalámbrico, la tecnología ha evolucionado a pasos de gigante. Al medir más elementos que sólo las pulsaciones por minuto, los productos Polar pueden incluso detectar los cambios en la regulación autonómica del latido (como los cambios producidos por la falta de sueño, la fatiga posterior al entrenamiento, el jet-lag, una enfermedad, etc.) y le guiarán automáticamente hasta el ejercicio con la intensidad óptima según su condición física actual.
Polar aborda las complejidades de la fisiología del ejercicio y crea funciones sencillas que permiten que todas las personas realicen un entrenamiento seguro y eficaz. En el caso de los entrenadores y los atletas activos, las completas soluciones de entrenamiento incorporan mediciones de frecuencia cardiaca y recuperación, de rendimiento, técnicas y medioambientales (por ejemplo, velocidad, distancia, cadencia, potencia, altitud, etc.) junto con un software para PC que permite obtener una planificación y un análisis precisos, necesarios para obtener un rendimiento máximo. |