Las paredes recién terminadas necesitan un tiempo de curado antes de pintarlas para evitar que la alta alcalinidad de las paredes recién revocadas ataque a la pintura.
Si vamos a pintarlas con pinturas al látex, deberemos esperar un mes si es una pared exterior y 3 meses si es una pared interior.
Si la pintura que elegimos es sintética, deberemos esperar 6 meses para exterior y un año para interiores.
Si nos es imposible esperar este tiempo, es conveniente lavar bien las paredes con una mezcla de 10 partes de agua por una de ácido muriático, enjuagar y dejar secar muy bien antes de pintar.
Si la pintura se realizará en una obra recién terminada o donde se están realizando varias reformas, es conveniente dejar esta tarea para último momento, con el fin de evitar que el polvo que puede originarse con los otros arreglos se pegue en la pintura fresca.
Antes de aplicar la pintura, debemos dar una mano de fijador o sellador, esto nos permitirá una mayor adherencia y una fijación más pareja de la pintura. Deberemos esperar unas 24 a 48 horas para que esté perfectamente seca.
Por más que la pared sea nueva, puede presentar algún tipo de grieta o golpe. En este caso, aplicar enduído plástico con ayuda de una espátula en capas bien finas y dejar secar. Luego, lijar la zona para dejarla lisa y uniforme, y por ultimo eliminar el polvillo producido.
Se comienza a pintar siempre por el techo o cielo raso, luego por las paredes y si hubiera más superficies, se continua con las puerta, luego las ventanas, y por último los zócalos.
Se puede pintar con rodillos o pinceles. Los primeros se utilizan en superficies grandes y planas y los pinceles para los bordes. El tamaño de ambos elementos dependerá del tamaño de la superficie a pintar y el tipo de pincel o rodillo dependerá de la pintura elegida. Es conveniente preguntar al vendedor cual es la mejor opción.
Recuerde guardar la pintura sobrante de manera correcta para poder utilizarla en otra oportunidad o para algunos retoques.
Para cubrir los pisos podemos utilizar diarios viejos que es lo más común y económico, alguna sabana o tela vieja, plástico, etc. Cubrir con cinta de papel las zonas que consideremos necesario.
La cantidad de manos a pintar dependerá sobre todo del poder cubritivo de la pintura que hemos comprado. Suele resultar más económico comprar una pintura de un valor un poco más alto, pero cuyo poder cubritivo sea grande, para así terminar más rápidamente con la tarea de pintar. Comprar una pintura demasiado económica puede terminar saliéndonos más caro, ya que necesitaremos mayor cantidad para lograr un buen resultado.
Si se nos ensucia alguna superficie (marcos, zócalos, piso, etc.) limpiaremos la pintura en el momento, sin esperar que se seque. De esta manera será mucho más sencillo.
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