   
Después de un evento traumático, los niños están particularmente en riesgo, debido a su alta vulnerabilidad, a su falta de entendimiento de lo que sucedió y a su dificultad en comunicar lo que sienten.
Abrácelos y tóquelos frecuentemente. Forme un escudo de amor alrededor de ellos.
Pase tiempo con sus niños, especialmente antes de que se duerman.
Reafírmeles frecuentemente que están juntos y a salvo.
Hable con ellos sobre el desastre de una forma simple y honesta. No minimice ni exagere la situación. Manténgalos informados de cualquier problema que los pueda afectar directamente.
Pregúnteles acerca de sus sentimientos sobre el desastre. Anímelos a que hablen sobre como se sienten, sobre sus miedos y preocupaciones, sobre lo que piensan. Si ellos no quieren hablar, pregúnteles como piensan ellos que otros niños se sienten.
Dígales a los niños como se sintió usted durante el desastre. Encontrará que sus sentimientos son compartidos por ellos, a pesar de su corta edad. 
No les hable a los niños sobre los miedos de usted al futuro. Es importante para ellos que los adultos se muestren seguros o esperanzados de poder salir adelante.
No descargue en los niños sus miedos. No los mantenga a su lado o duerma con ellos, por ser Usted quien tiene miedo.
Acepte los sentimientos de sus niños. Si su hijo se siente con ganas de llorar, dígale que está bien que llore y exprese sus sentimientos. No intente cambiar los sentimientos de sus hijos. Sea un buen oyente.
Anímelos a que dibujen, coloreen, escriban o jueguen acerca del desastre. Esto le ayudará a los niños y usted entenderá como ven ellos lo sucedido.
Cuando hagan juegos referentes al desastre, anímelos a que le den al juego un final feliz, pues ellos están a salvo.
Mantenga las rutinas familiares. En la medida de lo posible, haga cosas conocidas para los niños, por ejemplo: contarles un cuento antes de dormirse, que duerman la siesta en la tarde. Esto les proporcionará un sentido de seguridad.
De a sus hijos tareas productivas y apropiadas a su edad. Hágalos parte del esfuerzo familiar para responder a la adversidad.
Reconozca y premie con palabras de aceptación, cuando los niños se comportan responsablemente.
Tolere durante un tiempo(3 a 4 semanas) los comportamientos regresivos o agresivos.
No le haga a sus niños promesas que no pueda cumplir.
EL TEMA DE LA MUERTE SE DEBE DE TRATAR CONCRETAMENTE. DECIRLES QUE LA MUERTE ES PERMANENTE Y QUE CAUSA UNA GRAN TRISTEZA A LOS QUE NOS QUEDAMOS VIVOS. NO SE LE DEBE CULPAR AL NIÑO POR LA MUERTE DE OTROS.
NO LES DIGA A LOS NIÑOS QUE LOS MUERTOS ESTÁN FELICES EN EL CIELO CON DIOS. LOS NIÑOS NO ENTIENDEN ESTE CONCEPTO Y PUEDEN DESEAR MORIR PARA IR CON ESA PERSONA
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