Quizá ya esté acostumbrado/a a realizar un control de la Frecuencia Cardíaca mientras corre o practica ciclismo de carretera, pero sepa que es igualmente útil realizarlo mientras se practican otros deportes de aire libre. Existen muchos motivos para controlar la Frecuencia Cardíaca:
Velocidad : puede utilizar la Frecuencia Cardíaca como un velocímetro para fijar una velocidad que sea capaz de mantener. La naturaleza personal de la Frecuencia Cardíaca significa que la velocidad será la adecuada para usted.
Gasto energético : medir la Frecuencia Cardíaca nos permite establecer el gasto energético, y con ello saber cuántas calorías debemos ingerir para continuar la actividad.
Adaptación : la Frecuencia Cardíaca responde a factores internos y externos, dándole una forma de controlar su estado interno (gasto energético, forma aeróbica e, indirectamente - hidratación) y los efectos de la altitud y del tiempo. La prueba Polar HRrest le ayuda a comprobar su grado de adaptación.
Intensidad : la Frecuencia Cardíaca es una medición exacta de la intensidad de una actividad; con él sabrá qué grado de esfuerzo está realizando.
Seguridad : controlar la Frecuencia Cardíaca puede evitar que realice un esfuerzo superior a su capacidad, y con ello reducir el riesgo de lesiones.
Progreso : la Frecuencia Cardíaca le permite medir de forma objetiva las mejoras experimentadas en su grado de forma física.
Planificación : un plan que incluya el grado de esfuerzo que debe realizar durante el ejercicio, medido mediante la Frecuencia Cardíaca, le ayudará a alcanzar sus objetivos. Utilice la prueba Polar Fitness Test para medir los cambios en su nivel de forma física y evaluar su plan.
Variedad : quizás piense que controlar la Frecuencia Cardíaca es un asunto demasiado científico y poco divertido, pero lo cierto es que de hecho puede aumentar su disfrute. Puede manejar su tiempo con gran creatividad y evitar el riesgo de hacer lo mismo día tras día. |