Es necesario tomar suplementos nutricionales?
¿Podemos confiar en la calidad de los suplementos nutricionales que se venden en los estantes de las tiendas de productos naturales y farmacias?
¿Qué tan eficaces realmente son?
Estas preguntan forman parte de la lista de inquietudes que muchas personas me plantean en la consulta privada o en mis charlas y seminarios que regularmente imparto sobre la materia. Obviamente, la respuesta no es tan sencilla como un simple ?sí? o ?no?. Pero intentaré contestarlas en el desarrollo de este artículo.
La dieta moderna afecta nuestro estatus nutricional
El promedio de las personas que siguen una dieta moderna (la típica dieta occidental), presenta una deficiencia mayor de lo que creía de varios de los nutrientes esenciales. Por ejemplo, en el país modelo ?los EEUU? el 98 por ciento de toda la población está mal nutrida, según un estudio conducido por la Universidad de California de Berkeley. Probablemente usted esté diciendo ahora mismo: ?¡Un momento, míster sabelotodo?! Yo me hago un examen físico completo todos los años y los resultados son tales que hacen sentir orgulloso a mi médico, y yo no uso suplementos nutricionales.?
¡Magnifico! Pero hay algo que usted no puede seguir ignorando: la gran mayoría de los médicos no saben nada de nutrición y muy poco de prevención. De hecho, los médicos están condicionados para reaccionar ante las enfermedades como lo haría un detective. En otras palabras, el médico actual tan sólo existe para detectar la enfermedad una vez las señales se hacen evidentes a su olfato clínico? Le pondré un ejemplo sencillo: si usted es mujer y está sufriendo de quistes en los ovarios y decide visitar a su médico, le aseguro que no le preguntará qué come usted. Por si no lo sabía, el chocolate, el queso, la leche y el azúcar contribuyen enormemente a la formación de quistes ováricos. Y es que lo que comemos sí comporta un efecto drástico en la salud de nuestro organismo. De ahí que se requiera algo más que meros exámenes físicos para acceder a toda la verdad acerca de nuestro estado de salud?
Evidencias de una nutrición personal malograda
La dieta clásica de nuestros países es muy rica en proteínas y grasas de origen animal, y en consecuencia desarrollamos enfermedades asociadas al desgaste prematuro de nuestros tejidos. A más proteína y grasa animal introducimos en nuestro organismo, más nutrientes sacrificamos para compensar la intensa actividad biológica a la que somos sometidos por semejante dieta.
Además de los problemas nutricionales que se derivan del consumo de proteínas y grasas de origen animal, están los relacionados a la ingesta de azúcar.
El azúcar depleta nuestras reservas de cinc, vitamina B6, ácido fólico y riboflavina, y entorpece grandemente el metabolismo de la vitamina C.
Existe una inmensa hueste de síntomas que hoy por hoy la ciencia médica todavía no logra encajarlos dentro de un síndrome o enfermedad particular.
Un ejemplo de ello es la ansiedad, la irritabilidad, el cansancio o agotamiento y los dolores de espalda o de cabeza, sin causa aparente. Análisis nutricionales más sofisticados revelan deficiencias marcadas o moderadas de minerales traza como el manganeso, el molibdeno, el bromo y el cromo en muchos de estos pacientes.
A todo esto podemos encontrar dos soluciones viables para elegir:
1) podemos tomar la decisión de mudarnos con nuestras familias a un lugar apartado de las ciudades, en donde podamos dedicar buena parte del tiempo a cultivar la huerta con semillas de buena calidad biológica (nutricional);
o
2) podemos recurrir a la suplementación nutricional para asegurarnos una nutrición mejorada. Personalmente me inclino más por la primera opción, pero eso sería casi una utopía dadas las condiciones bajo las que actualmente vivo. Así que si queremos lograr una salud óptima, sin dilación y sin mayores contratiempos, debemos recurrir a la suplementación nutricional.
¿Quién necesita tomar nutrientes?
En la actualidad, en la mayoría de los países desarrollados, la terapia nutricional a base de vitaminas, minerales, cofactores y antioxidantes está desplazando en gran medida las terapias convencionales en el tratamiento del cáncer, la diabetes, los desórdenes hormonales y otras enfermedades degenerativas.
Pero al hablar de suplementación nutricional no podemos obviar otros factores que bien pueden hacer de ésta una práctica beneficiosa o perjudicial para la salud. Si bien es cierto que los nutrientes no son ni actúan como medicamentos, los riesgos de una suplementación nutricional irresponsable, caprichosa y sin la debida asesoría, no pueden ignorarse.
Si usted consume café o alcohol, fuma y come alimentos fritos o de latas, pueden entonces considerarse un candidato impostergable de la suplementación nutricional.
Lo mismo debo sugerir en caso de que su actividad física sea pobre, o si sus relaciones sexuales son numerosas (más de tres por semana), o si tiene usted el mal hábito de acostarse tarde.
Tambien, aquellas personas expuestas a un ambiente o estilo de vida de mucho estrés, así como aquellas cuya labor los coloca necesariamente en contacto con gases tóxicos (de carro, cigarrillos, etc.) u otras sustancia tóxicas, harían bien en utilizar un suplemento de antioxidantes para lograr una mejor protección celular contra los daños que pueden derivarse de semejante exposición. Al exponernos a ellas, la cantidad de radicales libres que se produce en nuestro interior alcanza niveles muy peligrosos para nuestra salud.
Muchas de esas sustancias son altamente irritantes para nuestras células, y propician el cáncer. Pero mucho antes de que eso suceda, una hueste de síntomas desagradables comienzan a manifestarse: cansancio, fatiga, falta de concentración, dolores musculares, excitación nerviosa, insomnio, etc. Todos estos síntomas nos indican que nuestros cuerpos están siendo dominados por sustancias otras que las que naturalmente necesitamos para vivir.
No se puede dejar de lado el impacto que la cocción inapropiada de los alimentos tiene sobre los nutrientes. Especialmente las vitaminas y las enzimas son afectadas por las altas temperaturas.
Otro grupo de nutrientes que resulta grandemente perjudicado por la cocción excesiva de los alimentos, lo constituye las grasas y/o aceites.
Es importante identificar las necesidades de nuestro organismo antes de aventurarnos a usar los nutrientes como suplementos. Procurar la asesoría de un profesional de la salud para estos fines, sería una media sabia.
Eligiendo la casa nutricional correcta:
En la actualidad, la compañía Nutrilite® está reconocida por la FDA, la NCFN y otros organismos de salud de los EEUU, como la de mejor calidad en el mercado. Por casi siete años Nutrilite® ha mantenido su prestigio y calidad, convirtiéndose incluso en la patrocinadora oficial de la NBA. Nutrilife® cuenta, además, con uno de los sistemas más avanzados de cultivo de vegetales y frutas (75% orgánicos) que utilizan en el elaboración de sus productos.

Si usted está enfermo, o si está sano, la suplementación nutricional puede hacer maravillas a su favor si aprende a valerse de ella de forma práctica y racional.
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