Uno de los motivos más importantes para controlar la Frecuencia Cardíaca durante las actividades al aire libre es fijar una velocidad que le permita llegar adonde quiera ir. Quizás usted tienda a emprender la primera subida de una excursión con todas sus fuerzas, pero si llevase un control de la Frecuencia Cardíaca se daría cuenta de que el esfuerzo invertido en esa primera subida probablemente limitaría su capacidad de mantener una buena velocidad el resto del día.
En general, cuanto más baja sea la Frecuencia Cardíaca, podrá mantener la velocidad durante períodos más prolongados y quemará menos calorías por unidad de tiempo. En la mayoría de los casos, controlar la Frecuencia Cardíaca nos obliga a reducir la velocidad al principio, en lugar de forzarnos a ir más rápido.
La tabla a continuación recoge los intervalos de ritmos cardíacos recomendados en función de la duración de la actividad. Cuanto más corta sea la salida, mayores serán la velocidad y la Frecuencia Cardíaca que podrá mantener.
Cuando se utiliza un monitor de Frecuencia Cardíaca, se tiende a prestar atención al número y no a ajustar la velocidad. Observará que, para mantener la Frecuencia Cardíaca dentro de los valores recomendados, deberá moverse con bastante lentitud si está haciendo una subida con una pesada mochila a sus espaldas. Es posible que ni siquiera se acerque a los valores superiores indicados más arriba.
También puede notar que, si camina a una velocidad cómoda, su Frecuencia Cardíaca descenderá por debajo del 50% HRmax. A esta intensidad, su forma aeróbica no mejorará, aunque llegue adonde quiera ir. |